La vuelta empieza y termina en Olot. Sale por la GI-524 hacia Santa Pau, atravesando la zona volcánica, y sigue por Mieres y Sant Miquel de Campmajor hasta Banyoles y su lago.
Desde Banyoles la ruta va hacia Besalú, con su puente medieval sobre el Fluvià, y regresa hacia Olot por la N-260, la C-66 y la GI-522, pasando por Castellfollit de la Roca, encaramado sobre un risco de basalto, y Sant Joan les Fonts. Toda la vuelta queda entre la Garrotxa y el Pla de l'Estany, con buena parte dentro o al lado del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa.
Son unos 74 km y unas dos horas y cuarto sin paradas, con unas 150 curvas y ninguna herradura. La altitud va de unos 125 m a unos 630 m. Es una ruta más de paisaje que de curvas, con tramos de carretera general con tráfico; los fines de semana hay muchos visitantes en Besalú, Banyoles y Castellfollit.

